Agradecimiento – ¡ Lunes por fin ! – Blog laboral

Agradecimiento

Pese a no se una de mis rutinas, el pasado fin de semana decidí tomar un aperitivo acompañado por la lectura de la prensa del día.

Entré por primera vez a un establecimiento donde dos jóvenes atendían a los allí presentes

Al acercarme a solicitar mi consumición uno de ellos me dio la bienvenida. El joven se deshizo en su labor servicial, amable en su justa medida, que, a mi entender, es la mejor de las medidas. Acompañado por una franca sonrisa y en todo momento mirándome a los ojos me invitó, por mi comodidad,  a que me acomodara en una de las mesas que en aquel momento estaban disponibles. Así lo hice y, mientras ojeaba la prensa, se presentó su compañera con lo solicitado y la misma actitud que su compañero.

Mientras estuve en aquel establecimiento me sentí muy cómodo. La conducta de los dos jóvenes me llamó poderosamente la atención ya que generaban un ambiente placentero. Velaban por el bienestar del cliente, mantenían una posición discreta y a la vez transmitían una sensación de protección hacia sus feligreses. Por  descontado que la sonrisa les acompañó en todo momento.

Cuando me dirigí a abonar lo consumido, aproveché la ocasión para solicitarle a la joven, era ella la que en aquel momento estaba disponible, el libro de agradecimientos. Cambió inmediatamente de expresión  y con cara de preocupación me preguntó si no había quedado satisfecho con el servicio recibido.

Su compañero se acercó a ella y le preguntó discretamente si había algún problema, esta le dijo que había solicitado el libro de reclamaciones.

Imagino que visualizan el semblante del joven…

Intervine para manifestarles, y de esta forma aclararles, que había solicitado el libro de agradecimientos…

Aunque respiraron y recuperaron la sonrisa, se esforzaron en decirme que no disponían de semejante documento.

Este hecho me estimuló a pensar y me pregunté por el motivo que a los humanos nos lleva a reflejar todas nuestras quejas y frustraciones; actitud esta que, de verdad, agota.

En cambio, no somos capaces de plasmar, salvo en contadas ocasiones, nuestro agradecimiento o reconocimiento de un buen servicio o una buena actitud. En este caso, el ofrecido por aquellos dos fantásticos  jóvenes profesionales, en otros muchos, en nuestro quehacer diario, en nuestras compañías, relaciones sociales y familiares. Callamos y pasamos por alto.

No pretendo que no se plasme un mal servicio o actitud, creo que es justo hacerlo saber. Además esta acción, debidamente tratada y tramitada, nos conduce a una cultura de mejora  y beneficio de todas las  partes.

Invitaría a los capacitados en cuantificar este tipo de actitudes intangibles, ofrecieran los beneficios o perjuicios que puedan generar en nuestra sociedad este tipo de conductas: las positivas y las otras.

Hasta que lleguemos a esto, agradezcamos los buenos servicios, seguro que nos sentiremos mucho más dichosos.

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