Entre el trabajo bien hecho y la excelencia – ¡ Lunes por fin ! – Blog laboral

Entre el trabajo bien hecho y la excelencia

Merece la pena…se lo aseguro

A raíz de escribir sobre el reconocimiento que, creía, debía tener el trabajo bien  hecho en el artículo: “agradecimiento” recibí un aporte al mismo de un lector que ha preferido no ser nombrado.

En su puntualización, la cual agradezco, me  comentaba que hay dos formas de realizar cualquier trabajo, una era hacerlo bien y la otra mal.

A la vez apuntaba que nos pagan para y por hacer bien las cosas.

Y afirmaba que de esta  forma terminaba nuestra relación convenida con la parte contratante.

Me gustaría apuntar alguna reflexión al respecto e invitar a que, en nuestro quehacer diario, intentemos cumplir con y para los que nos pagan, es decir, para nuestros clientes.

Aunque, y aquí quisiera incidir, intentemos que con nuestro trabajo podamos llegar a la excelencia.

Les invito a una reflexión:

Si un tercio -como poco- de nuestra vida la pasamos trabajando, otro tercio a descansar y el restante al ocio ¿No les parece que el primer tercio mencionado merece algo más?

El cumplir con nuestra responsabilidad es lo correcto, pero: ¿Nos satisface? ¿Llegamos a desarrollarnos como personas y profesionales?

Hay comportamientos en esta vida que, sin entorpecer el cumplimiento  de nuestras responsabilidades, nos ayuda a ser felices y ofrecer un extraordinario trabajo.

Hay ejemplos con los que me voy a apoyar para exponer mi forma de entender:

¿ Qué nos ocurre cuando acudimos a cualquier consulta, por ejemplo médica y el profesional que nos recibe no es capaz de mirarnos a los ojos? ¿ Qué opinión nos merece?

¿Se imaginan esta misma situación con un profesional que es capaz de saludarnos, de mirarnos a los ojos, de interesarse por nuestro estado…? Y si a todo le acompaña una sonrisa…

El primero cumple con su trabajo, el segundo, también y además, lo borda

¿Y qué opinan de ese otro tipo actividades que trabajan en  grupos donde hay elementos que se dedican a cumplir única y exclusivamente con su misión?

¿Nos imaginamos  a estos últimos, integrados en el grupo, generando un agradable  entorno, ayudando al equipo, motivando, ofreciéndose…?

Igual que en el ejemplo anterior, en este , el trabajo, por parte del sujeto que aplica la primera actitud  esta cumplido. La diferencia es que el segundo talante genera un hábitat positivo en el grupo.

A este tipo de actitudes  me refiero cuando reseño al trabajo excelente.

Además, y para terminar, conductas de este estilo nos hacen mucho más felices.

Se lo puedo asegurar.

Y de cara a un tercio de nuestra vida, de verdad, merece la pena.

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