Mª Jesús. La empresa familiar, la esencia del trabajo. – ¡ Lunes por fin ! – Blog laboral

Mª Jesús. La empresa familiar, la esencia del trabajo.

Apreciada Mª Jesús:

He leído con interés la entrevista que en el Diario Vasco del 14 de octubre le realizaban a usted.

Conforme leía, mi satisfacción iba en aumento al ver como una empresa familiar es capaz de llegar al nivel que la suya ha llegado.

Habla de máquinas más rápidas, de controles más precisos con ahorros energéticos, aplicación de la informática, robótica y sus beneficios de evitar movimientos innecesarios. ¡Casi nada!

Añade reflexiones sobre el desarrollo de diferentes materiales y remata la frase con un: “respeto a las exigencias medioambientales y sanitarias”.

Me alegra cuando explica que sin inversión no hay futuro y, cómo, todos los años, destinan una partida para invertir.

Menciona a los clientes, de anticiparse a las tendencias del mercado, de servir de soporte; resumiendo, les coloca en el foco de su empresa.

Diseñan, homologan sus productos, fabrican y, al final, sirven para cumplir las necesidades de sus clientes.  Y, además, se permiten diferenciarse de sus competidores siendo más accesibles.

Mª Jesús, tal vez se pregunte sobre el sentido de esta carta. Quisiera ser sincero. Tengo que decirle que soy un apasionado de la empresa familiar, de ese tipo de empresa tan arraigada en nuestro entorno. Ese tipo de empresa en el que personas como usted. hacen que la ilusión por el trabajo sea todavía posible- no hay más que leer la entrevista-

Cuando habla de diseño, optimización de procesos, desarrollo de productos, inversiones, accesibilidad hacia los empleados, información clara hablando de que la obtención de los beneficios es la única forma de mantener nuestros puestos de trabajo; cuando habla de todo eso y de esa forma, siento que estoy soñando. ¡Cuántos recuerdos fantásticos de mi vida laboral!

Y todo esto dicho en un lenguaje comprensible y sin necesidad de descifrar absolutamente nada. Un lenguaje que, a diferencia de ese otro rimbombante y carente de sentido, inunda nuestras grandes compañías para no decir nada y comprometerse menos.

Sé de los esfuerzos que mantener el día a día “la puerta abierta” supone, lo sé, y es de agradecer que personas como usted mantengan viva la llama de la empresa familiar.

Y no puedo dejar de  reconocer el esfuerzo que supone combatir la soledad que muchas veces este tipo de gerencias crea. Le suena, ¿verdad?

Gracias, gracias de verdad.

Y espero que estos 66 años de vida de su empresa, con las adecuaciones que el mercado ha exigido y el buen hacer que ha dejado,  sean la base y faro para las siguientes generaciones.

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