La queja como deporte nacional – ¡ Lunes por fin ! – Blog laboral

La queja como deporte nacional

Lo primero que hacemos cuando nacemos es llorar , de forma voluntaria o no, pero nos quejamos.

Hoy quiero referirme a este hábito que se ha convertido en una práctica que está alcanzando cotas de epidemia.

Independientemente del foro en que nos encontremos, del tema tratado, del tipo de personas que debatan, la queja se adueña de la conversación.

Es curiosa la tendencia que tenemos las personas a criticar, de forma negativa, cualquier actitud, acción o gesto.

Es curioso cómo las personas disfrutamos enfangadas en las entrañas de la queja. Y aunque parezca curiosa esta afirmación, no puede ser de otra manera, la del disfrute, cuando esta práctica, la de queja es  empleada con tanta asiduidad.

Hay infinidad de ejemplos y colectivos que la emplean con  maestría. Entre los que , bajo mi punto de vista, los políticos y sindicalistas se llevan el honor de ser los que más y mejor la emplean.

Cualquier debate entre políticos nos lleva a una tormenta. No siendo esta de ideas sino  más bien de quejas, descalificaciones y malos modos. Son estos, los políticos, los que tienen el triste honor de ser los líderes en esta habilidad. La verdad es que tenemos una clase política de un nivel deficiente.

Los sindicalistas les siguen de cerca en el ranking, después de años seguimos con los mismos discursos y formas. Permítanme contar una anécdota que tuve la oportunidad  de vivir en primera persona:

Era un clásico anual la negociación del calendario para el siguiente ejercicio. Años atrás , ya muchos, la discusión siempre nos generaba un ambiente poco agradable. Una de mis  responsabilidad era la de presentar un borrador de jornada. El mismo , año tras año, era fuertemente contestado por el entorno sindical. Todo eran “quejas” a lo expuesto. Con los años y analizando los puntos donde supuestamente se creaban mayores desacuerdos, decidí  experimentar ,dar un giro y plantear un calendario totalmente diferente a los que años anteriores había presentado, era, así lo creía, más cercano a los postulados que el grupo sindical hasta entonces había planteado; resumiendo, un copia y pega del que presentaban. Cual fue mi sorpresa cuando, también, fue rechazado con , por supuesto, aireadas “quejas”.  Al no satisfacerme en absoluto mi planteamiento, acepté el suyo. Diseño de calendario que a la postre era el que deseaba. Todo por la paz social…

Aunque parezca una broma o un juego por mi parte, con este relato he querido expresar que la queja por sistema, lejos de generar un entorno favorable no hace más que restar y que, muchas veces, está poco fundamentada.

¿Se imaginan un entorno donde una forma diferente de entender, de pensar, se utilizara para aportar?

¿Concebir que una una idea diferente se empleara para soportar y enriquecer otra y de otro?

¿Pulimos las formas? ¿Se imaginan? ¿Cómo lo ven? ¿Probamos?

Venga¡ un nuevo propósito para el 2019:  me quejaba, te quejabas….

 

 

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