Por si merece la pena… Inténtelo – ¡ Lunes por fin ! – Blog laboral

Por si merece la pena… Inténtelo

Leo con gran preocupación, la noticia que aparece en los rotativos y que hace mención a la detención en Cataluña de 9 personas que disponían de explosivos y, supuestamente, según lo publicado, planeaban atentados.

Todos se han apresurado a opinar; tertulianos, políticos de diferentes sensibilidades o intereses , columnistas de cierta tendencia, de la otra… Vamos, nada nuevo.

Inmediatamente la reseña me ha transportado a años pasados, años de mucho sufrimiento. La imágenes que han pasado por mi mente me han entristecido y me han dejado un poso de intranquilidad.

A la vez, esas imágenes, me han invitado a preguntarme si todo aquello tuvo sentido.

Y me he sentido triste cuando mi cobardía hacía que no rompiera el silencio, pese a no comulgar con las acciones de uno u otro bando. Y he visualizado la nula capacidad de aquellos dirigentes que, lejos de buscar soluciones, se dedicaban a mostrar un músculo del que carecían.

Y, también he visto, familias rotas y amistades destrozadas que reemplazaron el afecto por el odio.

Pese a que el precio abonado ha sido muy elevado, la mercancía adquirida ha devaluado nuestras vidas.

Nuestra situación, creo, es preocupante. Nuestros nefastos dirigentes con una elevada tasa de egocentrismo, carentes de un mínimo de responsabilidad, son, recuérdenlo bien, personajes que voluntariamente se ofrecen en el escaparate de la política para solucionar los problemas de la sociedad.

Es posible que el presente artículo no lo lleguen a leer, me imagino, pero, por si acaso, quisiera decirles que una posible solución a los problemas se obtiene aplicando una gran dosis de generosidad, de mucha paciencia, de discreción, de trabajo, y sobre todo de humildad.

Uds. los que se apoyan en unas u otras siglas: ¿Se ven capaces de aplicar semejantes fortalezas para el bien de la ciudadanía?

Todo problema invita a tomar tres vías , una, la primera, es la de enredarlo más, aprovechar la ocasión para arrojar toda la porquería a la otra parte y, de esta forma, perpetuarse en el conflicto que nos lleva a las consecuencias arriba comentadas. Somos excelsos en esta  vía.

La segunda, también recurrida, es mirar para otro lado, esperar que se “guise” a fuego lento y reviente por algún lado.

Y la otra, la tercera, es la de enfrentarse al problema como una oportunidad. Oportunidad que obliga a “soltar el lastre”. Lastre que sus malditos “egos” les obligan a soportar en sus pesadas mochilas.

 

Ya, ya sé que lo saben…pero, por si merece la pena probarlo.…

 

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