Relocalización – ¡ Lunes por fin ! – Blog laboral

Relocalización

No fue sencillo asimilar que nuestra pequeña empresa fuera adquirida por una gran compañía; compañía cuyo capital hizo que todas las decisiones se tomaran fuera de nuestras fronteras.

Recuerdo, con cierta nostalgia, aquella fábrica familiar donde las decisiones se tomaban con criterios fáciles de comprender y donde las opiniones eran escuchadas.

Recuerdo de nuestras ilusiones, de nuestro sentido de propiedad, … “amor a nuestros colores”.

Pero todo cambió cuando pasamos del: “todos a una”  por el: “engagement”.

Todo cambió cuando aquella manufactura del producto que habíamos desarrollado, lo teníamos que trasladar a otra planta de coste, supuestamente, más bajo.

Todo cambió cuando otros países eran mucho, también supuestamente, más productivos que nosotros.

Todo cambió cuando la calidad que proclamaban estos otros, supuestamente cómo no, era infinitamente mejor que la nuestra.

No procede en este real relato explicar nuestro estado de ánimo en aquellas circunstancias, abatidos por tanta excelencia y, nosotros aquí, percibiendo que cada vez éramos más “pequeños”.

No sería justo si no reconociera, después de familiarizarme con nuestros colaboradores y a la vez competidores internos, que todas las manifiestas que nos habían “vendido” tenían muy poco recorrido.

No sería objetivo no señalar que como juez, mi opinión, no era nada imparcial, injusto sería no reconocerlo.

Pero los resultados, plasmados en aquellas tablas dinámicas, no se correspondían a lo que nos habían prometido.

No fructificaron las fuertes inversiones que a nosotros nos negaban y a otros lares llegaban. Los estándares de calidad no alcanzaban los mínimos exigidos, los costes quedaban lejos de lo planificado, los cumplimientos de plazos no llegaban a los mínimos exigidos…

Sin embargo,

¿Quién era capaz de denunciar aquella situación?¿Quién le informaba del error a aquel que había tomado aquella nefasta decisión, encumbrado en lo alto de aquella organización piramidal?

¿A qué se debía aquella obsesión de justificar o minimizar aquel error?

Ayer- 13 de Octubre de 2019- leí, y tengo que decir que con gran satisfacción, un articulo sobre la relocalización firmado por: Carmen Sanchez-Silva y Sandro Pozzi. El relato del  mismo se refería a  la “vuelta a casa” de empresas que en su día optaron por hacer fortuna fuera de sus fronteras. Compañías que hicieron grandes inversiones para la puesta en marcha de sus producciones. Sociedades que al deslocalizar dejaron sin empleo a muchos trabajadores. Trabajadores que se vieron en la calle con la tibia, por no decir nula, respuesta de los defensores de los puestos trabajo. Quisiera resaltar la referencia que el artículo hace al número de empleos que se crean cuando se produce esta relocalización. Tomen nota con la que, parece ser, se nos avecina.

Entiendo que en este mundo globalizado, y lamentablemente deshumanizado, es imposible tomar decisiones acertadas. Nuestro ego no nos lo permitiría.

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