¿Somos tan torpes…? – ¡ Lunes por fin ! – Blog laboral

¿Somos tan torpes…?

Esta pregunta me ha acompañado durante los casi 45 años de vida laboral.

Nos tenemos que remontar a finales de los años 70 del pasado siglo cuando empieza mi singladura.

Esta época y por circunstancias que ahora no merece recordar, invitaba a pensar que teníamos mucho que mejorar. Cometeríamos un error si no lo reconociéramos.

Y por si existía alguna duda, independiente del entorno en el que nos moviéramos, nuestros gestores nos lo recordaban, apoyándose en la inaceptable costumbre de la comparación con las supuestas excelencias de los otros.

El: “los de fuera, esos, esos si que son buenos, son mejores, ya podéis espabilar…” se escuchaba con asiduidad.

Pasaban los años y poco a poco intentábamos reflotar para ver si,  aquello que machaconamente nos lo recordaban, era cierto o admitía alguna duda.

En mi actividad profesional tuve la oportunidad de conocer algunas compañías y personajes de otros lugares fuera de nuestras fronteras, de aquellos territorios donde sus excelencias, parecía ser, marcaban la diferencia con nuestras actitudes y capacidades. Personajes, estos también, que se atrevían a utilizar la comparación de forma humillante.

Mientras que nuevos mercados y nuevas culturas aparecían en este mundo globalizado, el discurso no cambiaba.

Siempre los otros, los de fuera, eran mejores.

Y a la vez , fichábamos y seguimos fichando para nuestras compañías ejemplares de otras latitudes que, acompañados por una aureola de sapiencia inexistente y con ventajosos emolumentos, venían y vienen  a darnos lecciones carentes de contenido y conocimiento. Ejemplares habilidosos en copiar lo que tenemos y sabemos, para su provecho.

Sería interesante evaluar el daño que hacemos a nuestros humildes y talentosos trabajadores cuando, con acciones como la comentada, llevamos a cabo en nuestros centros de trabajo.

Nuestro interés por las bondades de lo externo no acaba aquí. Algunos, supuestamente sesudos, dirigentes locales que, en su afán de buscar esas excelencias en otros países, ofuscados por la moda, se dedicaron a deslocalizar, que no a internacionalizar, la actividad de nuestras factorías. Apoyándose en el comentario de que gracias a este tipo acciones y bondades de aquellos de los que tenemos que aprender y son tan efectivos, salvaremos lo que aquí tenemos.

Siempre he pensado que aseguraremos y creceremos invirtiendo en nuestro entorno, invirtiendo en personas, en tecnología, en investigación… Por cierto, hay quien así lo hace y son referentes a nivel mundial. Infinitamente agradecido a este tipo de gestión.

Reconozco que estos métodos me han molestado y han hecho que, en muchos casos, me rebelara. Me rebelaba cuando observaba que eran y son los mediocres los que se atrevían y atreven a emplearlos.

Y para terminar me gustaría relatar una pequeña experiencia que tuve la oportunidad de vivir:

Soportamos, así lo siento, la incorporación de un personaje con el fin de liderar un  departamento de nuestra compañía. Desde el primer momento nos habló de su pasada experiencia laboral, de las dignidades de la anterior compañía, de la forma, exitosa siempre, de gestionar cualquier tipo de crisis. Abrumaban en todo momento las excelencias de la otra empresa en la que había desarrollado su actividad.  Resumiendo, el nirvana…

Me preguntaba el motivo por el que aquel individuo había llegado a nuestras vidas. Abandonar aquel paraíso del que nos hablaba para recabar en aquel otro, el nuestro, lleno de imperfecciones.

Tal vez tengan Uds. la respuesta. Hasta para dar solución a esta cuestión tengo dificultades. Soy tan torpe…

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