Venta de empresas. ¿Hablamos de las personas? – ¡ Lunes por fin ! – Blog laboral

Venta de empresas. ¿Hablamos de las personas?

Nos llegan noticias de que diferentes tipos de inversionistas se están fijando en nuestras empresas con el fin de comprarlas. Estas adquisiciones se producen bien en su totalidad o formando parte del accionariado. Eso sí, con participaciones de tal calibre que les permiten dirigir las mismas.

He estado leyendo diversos artículos que se hacen eco de estas operaciones; diferentes opiniones de representantes de fondos de inversión, de propietarios que han decidido vender sus compañías, CEO´s de empresas ya adquiridas e incluso de representantes sindicales.

Pienso, no obstante que, además de estas respetables opiniones, faltaba la del personal que forma parte de nuestros centros de trabajo. De estas personas que desde sus ocupaciones diarias, a menudo desde sus silencios… soportan este tipo de transformaciones, cambios de propiedad, gestión…

Noto que falta un enfoque humanista en este tipo de operaciones. Mucho hablamos en el día a día de la importancia de las personas en las organizaciones, de la retención del talento, de la motivación…

Y cuando llega una situación de este calibre no creo conveniente olvidarnos de este colectivo.

Y es este el motivo que me ha animado a escribir sobre el tema. Avalado por experiencias vividas, decido exponer mi punto de vista. Ambas partes, la vendedora y la compradora, deberían tener bien presente a esta parte, a estas personas que tan importante son en cualquier organización. Hablo de esos trabajadores, muchas veces de sociedades familiares, personas respetadas, que han aportado su capacidad, que se han esforzado y contribuido al crecimiento, personas que se han sentido propietarios de las mismas, auténticos profesionales plenos de honradez.

En negociaciones de este tipo de no se habla de capacidades, habilidades o actitudes de los componentes de las empresas. No, las conversaciones se limitan al “head count”.(Número de cabezas).

Quisiera, como punto de partida, tratar de uno de los que considero mayores errores que cometemos en nuestras compañías cuando llegamos a una situación como la que nos ocupa: La comunicación. Creo que debería añadir y definirla como: la incorrecta, cuando no nula, comunicación transparente.

Siendo esta falta la que nos conduce a la desconfianza. Lastre este que es la base de serios problemas, muchos veces, difíciles de solucionar.

Una falla o inexactitud en este apartado invita a “los comunicadores oficiosos”, hábiles oportunistas para este tipo de ocasiones, a tomar cartas en el asunto y enredar de tal manera que los resultados pueden ser adivinados. Me imagino que saben de que escribo.

Consumada la operación de compraventa empieza la fase de observación, de expectación, del intento del mutuo conocimiento, de la comparación entre los métodos que utilizábamos y los que debemos utilizar, de opinar…

Este punto quisiera que fuera debidamente interpretado. En general somos reacios a los cambios, los mismos, muchas veces, no son aceptados. Nuestro estado, ese que ahora llamamos de confort, tiene mucho peso. Todo esto hace que nos volvamos reacios a los nuevos estilos de gestión. Y es aquí donde los nuevos gestores deberían ser hábiles, respetuosos con lo que se encuentran y, sobre todo, humildes.

Aprovecho para hacer un paréntesis y apoyarme en el comentario del artículo publicado y firmado por el Sr.  Fernando Segura en el Diario Vasco del 28 de este julio, mencionando que:

La solidez de sus cuentas, la internacionalización, el alto nivel tecnológico y en algunos casos la falta de sucesión han colocado a nuestro tejido industrial en el radar de los fondos de capital riesgo y empresas foráneas…

Volviendo a la actitud que exigiría a los nuevos dirigentes, el comentario antes escrito me invita a pensar a que algo habremos hecho bien: nuestros métodos, cultura de empresa, esfuerzos… pienso que, merecerán, cuando menos, cierta consideración. Por lo tanto sería muy interesante que  estos, apoyados en la antes comentada humildad, reflexionaran y se plantearan en: Escuchar y confiar

Escuchar  a las personas suculentas en conocimiento. Y sobre todo confiar en esas que han ayudado a conseguir el nivel que nuestras compañías presentan y por lo tanto las hacen ser apetitosas.

Tratar de imponer a través de la, muchas veces, exagerada arrogancia no nos lleva más que al rechazo. No sería justo si no reconociera que para un buen resultado hace falta que todas las partes se esfuercen en mantener una “mente abierta” y, sobre todo, plena de confianza.. este es mi parecer y que quisiera quedara debidamente aclarado. Bienvenido el cambio y apreciado lo antes creado.

Antes he mencionado sobre el alto nivel tecnológico de nuestras compañías. Este nivel se consigue a través de serios y arriesgados planes de inversión y formación. Nuestros empresarios sabrán de sus esfuerzos.

El comentario que ha continuación escribo lo he escuchado en diferentes ocasiones: La inversión para adquirir esta compañía ha sido muy elevada, ha supuesto un gran esfuerzo para nuestros accionistas. De cara al retorno de la misma tenemos que reducir las partidas correspondientes en el apartado de inversiones para esta planta y en este ejercicio.

La inversión en cualquier compañía es imprescindible para mantener el nivel competitivo que exige el mercado. Es un elemento muy sensible para el personal que forma parte de las compañía. Recordemos que la no inversión en tecnología es permutada, muchas veces, con la deslocalización. Deslocalización cuyos resultados no siempre son los augurados

Deseo apuntar otro apartado, muy traumático juzgo, y que tiene que ver con la capacidad de la toma de decisiones de cierto calado. Esta facultad se pierde cuando el rumbo de la empresa adquirida es tomado por personas de diferente cultura, sin conocimiento de nuestra forma de entender las relaciones, costumbres, y, situada muchas veces, a miles de kms. donde es imposible palpar el Alma de esa compañía apetecible en su momento.

Ah! y no puedo obviar si cuando empezamos a conocernos, cuando hablamos “el mismo lenguaje y nos vamos acoplando, recibimos la noticia de que nuestra empresa ha vuelto a entrar en un proceso de venta…

6 meses más tarde cambiamos de logo. No es broma. Volvemos a ser parte de otros Xmiles de head counts.

 

 

 

 

 

 

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